TRANSPORTE ESCOLAR VS. CALIDAD DE VIDA DE LOS ESTUDIANTES

Ana Maria Charris 0 Comments

Inmerso a que los niños puedan cumplir con sus clases, está la movilidad escolar

En la ruta escolar, en transporte de servicio público, en bicicleta o en esas largas caminatas con grupos de niños, tomados de las manos de sus madres; es cómo se movilizan los estudiantes para poder llegar puntuales a las clases.

Definitivamente es muy estrecha la relación que hay entre el transporte escolar y la calidad de vida del alumno, ya que el estrés de no tener una movilidad de fácil acceso puede generar consigo la deserción escolar.

Los casos van desde emocionantes travesías para llegar al colegio hasta padres que deben renunciar muchas veces a sus trabajos para que los pequeños puedan desplazarse hasta su institución educativa. Esto ocurre en zonas rurales, donde sigue siendo un caos el tener que realizar malabares, subir montañas y cruzar puentes quebradizos.

O qué hablar de aquellos que duran entre 3 y 2 horas subidos en una caja con ruedas que los lleve hasta la escuela. Esto también sucede en las ciudades puesto que las cuestiones de las carreteras y algunas zonas, han hecho que a muchos pequeños les quede el lugar de estudios bastante lejos.

Frente a los problemas de movilidad existentes en Colombia, el Estado maneja reglas que en general, sólo involucran multas a quienes las incumplan, no ofreciendo las garantías de seguridad requeridas por inacción e ineficiencia de las autoridades.

Y que en cuanto a la situación escolar, existen índices que calculan el grado de deserción escolar, donde se expresan, más que todo el problema existente en niños menores de 5 años. Los que tienen entre 11 y 12 y finalmente entre los de 15 y 16.

Mejorar la infraestructura antes que todo, debe ser una medida que debe tomar el Estado, en conjunto con otras instituciones para que se coordine este tema, que muchas veces termina siendo una causa radical de abandonar los estudios, especialmente en las edades anteriormente mencionadas. Se deberían aplicar estrategias con sentido práctico frente a la problemática cultural y logística.

Por otro lado, además termina generando mayor impedimento para quienes presentan una situación de discapacidad. Las familias de ellos, son quienes más sufren por no contar con recursos económicos para poder contratar un servicio de transporte especial.

Realmente si existieran inversiones para que el servicio de transporte público y escolar fuera gratuito, las familias no tendrían que llevar a los niños por trayectos de largas horas. Otra cosa también sería, si el establecimiento educativo les quedara cerquita, se fueran caminando hasta sus casas y definitivamente se cuidarían entre todos en el regreso al hogar. Se ahorraría esta platica de pagar transporte, y se sintiera más tranquilidad al saber que los pequeños asisten con entusiasmo y puntuales a sus jornadas escolares.

 

TOMADO DE: WWW. ELTIEMPO.COM

 

 

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