“Nos acompañan una religiosa, un sacerdote y una laica. Nos dicen que nadie está excluido de la misión de la Iglesia”, afirmó el Papa.

Luz Mar Ortega Lizarazo 0 Comments

Tomado de aciprensa.com

Santa Teresa del Niño Jesús

Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres eran San Luis Martin y Santa Acelia María Guerin, canonizados el 2015. Murió en 1897 debido a una tuberculosis, y fue canonizada en 1925 por el Papa Pío XI. Proclamada como patrona mundial de las misiones, fue nombrada “Doctora de la Iglesia” por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones).

Se ofreció a Dios como su instrumento. Trataba de renunciar a imaginar y pretender que la vida cristiana consistiera en una serie de grandes empresas, y de recorrer de buena gana y con buen ánimo “el camino del niño que se duerme sin miedo en los brazos de su padre”.

En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones.

San Francisco Javier

San Francisco Javier nació en el castillo de Javier (Navarra) el año 1506. Cuando estudiaba en París, se unió al grupo de San Ignacio de Loyola. Fue ordenado sacerdote en Roma el año 1537, y se dedicó a obras de caridad. El año 1541 marchó al Oriente. Evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, y convirtió muchos a la fe. Murió el año 1552 en la isla de Sanchón Sancián, a las puertas de China.

Fue conocido como “El gigante de la historia de las misiones” y el Papa Pío X lo nombró patrono oficial de las misiones extranjeras y de todas las obras relacionadas con la propagación de la fe.

Venerable Paulina Jaricot

Paulina Jaricot nació en Lyon (Francia) en 1799, fundadora de la Propagación de la Fe, falleció en 1862, y veinte años después, fue proclamada venerable en 1963 por el Papa Juan XXIII.

Desde pequeña demostró una gran inclinación por ayudar a los misioneros, y pedía a Dios que la ayudará. Inspirada por la narración de una sirvienta, y por una homilía sobre la vanidad, decide empezar una nueva obra llamada Propagación de la fe, la cual consistía en grupos comprometidos en dar cada limosna para los misioneros, y ofrecer oraciones y pequeños sacrificios por ellos.

En 1882, el Papa León XIII extendió la Obra de la Propagación de la Fe a todo el mundo, celebrándose en el mes de octubre (y especialmente en el tercer domingo de este mes), donde se ofrecen oraciones, sacrificios y limosnas por las misiones y los misioneros del mundo entero.

Con el ejemplo de estos santos, el Santo Padre hace un llamado a hacer “cada día sea un don para superar la fractura entre el Evangelio y la vida”, y dejar de tener una fe “de sacristía”.

Deja un comentario