Los valores de ser pareja. Por Carlos Blaschke M.

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Es posible que el título se vea muy subjetivo pero en realidad son aspectos que manejamos de manera cotidiana.

Cuando nos uníamos a una mujer se pensaba que era para toda la vida siendo este un sentimiento mutuo; hoy día el sentimiento mutuo está en hagámoslo por lo civil por si nos tenemos que separar, me pregunto dónde ha quedado esa ilusión de ver crecer a sus hijos en pareja?, donde ha quedado ese sentimiento del porqué esa unión?, donde está el temor Divino?.
Es indudable que si nos unimos sin valores sin ilusiones y sin proyectos de vida estamos casi que condenados al fracaso, esto sin contar con el daño que causamos como reacción en cadena de muchas personas, padres, madres, hermanos y lo peor hijos, que en realidad es el tema principal de este escrito.

La separación o divorcio de los padres provocan un trastorno, un malestar, un dolor desbastador que trastorna la vida de niños y adolescentes. Todo esto porque el niño pierde el contacto con sus padres, el orden familiar queda desfasado y se convierte en huérfanos con padres vivos.

Llevado esto al campo de la educación que se imparte en los colegios, vemos como la población de hijos de hogares fracturados aumenta cada día y esto se detecta en el cambio comportamental de cada uno de ellos, siendo reflejo de como se ha realizado esta separación y el motivo de la misma.

Las separaciones violentas conllevan a generar en el niño conductas violentas en su gran mayoría y en algunos casos muy concretos aislamiento de los grupos sociales pues les invade la tristeza volviéndose alumnos apáticos al estudio con muy bajos rendimiento.

Los maestros tenemos que estar muy atentos a cualquier cambio que se note en nuestros alumnos cambios que tienen que ver con lo académico, disciplinario o convivencial, que en realidad son los que prenden la alarma de que algo pasa.

La preparación para el matrimonio se realizaba orientando a la pareja dispuesta a dar este paso indicándole que sería para todas la vida, a realizar planes para ella basados en una realidad y a la formación de sus futuros hijos, e inclusive a cómo administrar su hogar económicamente.

Hoy en día no solo se debe orientar en estos aspectos sino también a que si se presenta una separación como se debe hacer enseñándoles cómo deben reflexionar y actuar frente al fracaso conyugal evitando el sufrimiento adicional que trae consigo para la pareja y los hijos iniciado esto desde el mismo momento en que se ha tomado la decisión de separarse teniendo lógicamente en cuenta la edad de ellos para indicarles el por qué.

Se debe recordar que el divorcio genera un luto que no sólo es para la pareja sino también para los hijos.
Siempre se debe buscar ayuda profesional para darle un manejo adecuado a esta situación teniendo en cuenta que el efecto dominó siempre está presente.
Recordemos que estar pendiente del sufrimiento de los demás es un acto de Misericordia que como buenos católicos debemos tener presente en cada acto de nuestras vidas.

Por: Lic Carlos A Blaschke. M.
Rector de Seminario Conciliar San Luis Beltrán.

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