Cuaresma: Tiempo de reflexionar, tiempo de amar.

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Encontrémonos con Dios, con el otro y con nosotros mismos.

Redacción: Luis Colmenares

La Cuaresma es uno de los cinco tiempos que la iglesia nos ofrece para vivenciar el misterio de nuestro señor Jesucristo. Es en este tiempo en donde encontramos el fundamento bíblico, la iglesia iluminada por el Espíritu Santo ha bebido de la experiencia cuaresmal de grandes personajes bíblicos que vivenciaron un tiempo de reflexión y purificación.

Encontramos a Moisés, que después de estar cuarenta días en el monte Sinaí Yahvé hace entrega de la tabla de la Ley (cf. Ex. 24, 3-18); también encontramos a Elías, el cual cuando va de camino al monte Horeb sufre un desmayo y este es alimentado en medio del desierto, llegando en 40 días al monte de Dios (cf. 1Re 19, 3-18).Y sobre todo el origen y fundamento lo encontramos en la persona de Jesús, quien antes de iniciar su misión pública permaneció cuarenta días y cuarenta noches en el desierto  como preparación para su misión (cf. Mt 4, 1 -11).

Es en este sentido en el que la iglesia ofrece un tiempo de reflexión, de análisis y de arrepentimiento, es decir, hacer un pare en nuestra vida, para   hacer un cambio de mentalidad y buscar la conversión.

“De aquí que, cuando en el siglo II, la Iglesia comenzó a celebrar anualmente el misterio pascual de Cristo, advirtió la necesidad de una preparación adecuada, por medio de la oración, del ayuno y limosna, según el modo prescrito por el Señor cf. Mt 6, 1-6.16-18. Surgió así la piadosa costumbre del ayuno infrapascual del viernes y sábado santos, como preparación al Domingo de Resurrección”.

Curiosidades de la Cuaresma

La celebración de la primera Cuaresma tuvo lugar en el siglo IV, según el testimonio de Eusebio, consolidándose la estructura cuaresmal de cuarenta días, más o menos en el año 385.

Algo curioso que ocurre con la Cuaresma y la Pascua es que las fechas no son fijas como lo son otras celebraciones, esto se debe a que éstas se designan según el calendario lunar, recordando aquella fecha o aquel momento en el que los Israelitas salieron a la tierra prometida.

La vivencia de la cuaresma tiene una triple dimensión, recordando la invitación de la iglesia a vivir la oración, la limosna y el ayuno.   Estas tres invitaciones tienen su dimensión, la oración en cuanto a mi relación con Dios, es el encuentro entre Él y yo, donde vivo un vinculo de amor; la limosna, es mi relación con el otro, es donde me encuentro con mi hermano, con Cristo presente en él; Y el ayuno, el encuentro conmigo mismo, el espacio propicio para entregar la fuente energética de mi cuerpo, para hacer una introspección y revisar  lo que está  mal en mi experiencia de fe, lo que me ayudará en el encuentro con el otro y con Dios.

Es por esto por lo que la experiencia de la cuaresma es un espacio para vivenciar el sacramento de la confesión, reconciliarme con el buen Dios, que como un padre siempre espera con los brazos abiertos. La meditación del vía crucis, la vía de cruz, donde medito el gran amor de Jesús. Las obras de misericordia, donde me encuentro con el otro, con el necesitado con el que sufre y me espera. Y la practica de la abstinencia de la carne y del ayuno cada viernes de este tiempo, pero recuerda ¿De qué te sirve comer carne si devoras a tu hermano?, San Juan Crisóstomo.

Vivir plenamente este tiempo de preparación hacia la pascua nos ayudará en experiencia de Cristo resucitado, ya que todo requiere una preparación y no sabemos si esta será nuestra última pascua, así que recorre estos cuarenta días con y por amor que buen Dios espera por ti.

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