Eucaristía en conmemoración del “Día Nacional del Periodista”.

Luz Mar Ortega Lizarazo Noticias

Por: Luz Mar Ortega Lizarazo.

El sábado 08 de febrero, aconteció en horas de la mañana, la Eucaristía para celebrar el “Día Nacional del Periodista” en la Parroquia San Roque. Esta misa estuvo presidida por Monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, Arzobispo de Barranquilla, y acompañada por un coro, que entonó las alabanzas al ritmo del folclor costeño. Entre los personajes públicos asistentes, se encontraban el Alcalde Jaime Pumarejo y la Reina del Carnaval de la 44, Andrea Henríquez, así como la Policía Nacional, Ejército Nacional y el Cuerpo de Bomberos de la ciudad. Toda esta celebración fue transmitida por Funade.fm y por el Facebook Live de la Arquidiócesis de Barranquilla.

A continuación, la homilía que dio Monseñor Pablo, en la que dio un mensaje a los asistentes, en especial, a los periodistas de manera muy clara y precisa:

“Un saludo cariñoso a todos los sacerdotes que nos acompañan en esta mañana, al Señor Alcalde y a su querida esposa, a los comandantes de la Policía y del Ejército, a las demás autoridades que nos honran con su presencia, y muy particularmente, a ustedes queridos periodistas, que han acogido nuestra invitación para adelantarles este hermoso día que mañana estarán celebrando.

Hay dos formas de vivir la vida, no hay una tercera, solamente hay dos. La primera, es vivir para nosotros mismos; y el que vive para sí mismo, está condenado a la más profunda infelicidad. Hemos sido creados para el amor, y el amor justamente, es salir de nuestra zona de confort. El egoísta no vive para más nadie, mientras que el amor supone otra persona, a quién servimos y a quién amamos. Y la segunda manera de vivir la vida, es vivirla pensando siempre en los demás.

Queridos hermanos, asimismo, hacen presente dos formas de sabiduría, que la lectura que hemos escuchado del apóstol Santiago, nos ha dejado muy clara. La primera, es una sabiduría del mundo, y la segunda, es una sabiduría de Dios.

El que vive de la sabiduría del mundo, vive para sí mismo, en el que el punto de referencia es su persona, sus intereses y sus propios egoísmos, y en ese círculo de sus deseos y de sus pretensiones, no hay cabida para el otro.

La sociedad de hoy está llena de la sabiduría del mundo, donde el otro no cuenta, aún más, donde lo llegamos a sacrificar en aras de nuestros propios intereses. Esta sabiduría es la que hace posible esta sociedad dividida, egoísta e injusta, donde los más pobres y débiles no tienen espacio, y mucho menos, tienen derecho a disfrutar de lo que todos los ciudadanos e hijos de Dios merecemos.

Estas actitudes generan divisiones profundas entre las personas, buenas y malas, ricas y pobres.

La sabiduría divina, viene del cielo, dice el apóstol, es un don de Dios. La sabiduría de Dios, es un principio interior de discernimiento que me ayuda a darme cuenta de quién soy yo, lo pequeño que soy y cuán grande Dios me ve. Esta sabiduría me hace vivir la vida con sensatez, con una clara conciencia de mis limitaciones, pero también, de mis grandezas. Hace que vea a los otros no como extraños o enemigos, sino como hermanos, porque somos hijos de un mismo Padre.

Cuánto hace falta esta sabiduría de Dios en los corazones de los colombianos y de los hombres. Cuánto hace falta esta luz de lo alto que nos ayude a irradiar el amor de Dios en nosotros, y que a su vez, sea capaz de iluminar la vida de los que nos rodean.

Queridos hermanos, nuestro país pasa por momentos muy difíciles y necesita de hombres sabios, que no es lo mismo que decir hombres inteligentes; este mundo está lleno de hombres inteligentes pero de pocos sabios. Hoy, esta sociedad necesita seres humanos con la sabiduría de Dios, que sean capaces de aportar, de construir en lugar de dividir, poder ir más allá de sí mismos y descubrir la hermosura de país que tenemos, pero también, identificar al otro como mi hermano.

Queridos periodistas, el Papa en esta jornada de los comunicadores y de los periodistas, los ha invitado a construir nuevos relatos. Hoy la sociología habla de que los relatos han sido cambiados: esa manera de narrar la historia en el pasado, de aproximarnos a la realidad, de contemplar al otro y hacer un juicio sobre él, esos relatos, ya están cambiados por la posmodernidad. Hoy, necesitamos otro tipo de productos escritos; las historias que construimos y edificamos, tienen que ser incluyentes, deben tener en el corazón esto que el Papa nos ha dicho cuando vino a Colombia, esa necesidad de construir la cultura del encuentro, donde el otro tiene mucho que darme a mí y espera que yo le aporte con mi riqueza de persona y de cristiano.

Queridos periodistas, que en cada pluma de ustedes, en cada gesto y en cada palabra, no tengamos otro propósito sino el de construir y edificar. Para entender lo que estoy diciendo, el Evangelio nos ha mostrado quien es el prototipo de esta sabiduría divina, quién es el modelo a imitar en esta forma de contemplar la vida, no desde nosotros, sino, desde el Señor, y ese modelo no es otro que Jesucristo.

Jesucristo nos ha dicho en el Evangelio: “Yo soy el buen Pastor, y soy el buen Pastor porque doy la vida por mis amigos, porque doy la vida por mis ovejas”. Si, Jesús no vivió la vida para Él mismo, la vivió para nosotros, la vivió en la misión encomendada y la entregó a pedazos hasta el punto que cuando ya nada tenía que entregar (porque todo lo había entregado), dijo: “Todo está cumplido. Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu.”

Queridos hermanos, Jesús dice una cosa muy importante: “Hay otras ovejas que no son de este redil, a ellas también las tengo que traer”. Esa es la tarea que tenemos todos nosotros como Iglesia. ¿Cuántas personas fuera del ordenamiento social y jurídico? ¿Cuántas personas fuera de la convivencia entre nosotros los hombres? ¿Cuánta gente vive sola en sus proyectos y en sus ideales? ¿Cuánta gente por caminos equivocados? Sí, hay mucha gente que todavía no está integrada a la sociedad y tampoco se siente iglesia. Todos nosotros debemos atraer al que está fuera; tenemos la misión integradora de que aquel que esté allá, se sienta que hace parte de esta sociedad: que el progreso, la cultura y la educación también son para él, que el progreso social debe llegar a él y hacemos lo posible para que suceda.

Y entonces, esas ovejas que todavía no están en el redil, debemos hacerles sentir que son personas e hijos de Dios. Hay mucha gente resentida en esta sociedad por múltiples razones, y en ocasiones, muy ajeno a su voluntad, viven segregados, mirando el mundo desde su realidad y generando odios y venganzas en el corazón.

Esa labor de atraer a los demás, no nos corresponde solamente a nosotros los sacerdotes y a la iglesia. Esa es la labor que debemos hacer todos nosotros desde las responsabilidades que tenemos, y ustedes queridos periodistas, tienen esa misión de generar consenso social y actitudes que en lugar de abrir esas brechas, o ensancharlas más, las cerremos y vayamos generando un tejido social más humano y más fraterno.

Estamos llamados a construir, no a dividir. Estamos llamados a edificar, no a derrumbar. Estamos llamados a humanizar, más no hacer sentir que el otro vale poco o significa poco.

Que San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, y que María Santísima, guíe los pasos de ustedes, los pasos de nuestros gobernantes, de nuestras autoridades, nuestros pasos como Iglesia, para que todo cuanto hagamos, contribuya justamente a lo que hemos querido decir en esta homilía. Que en su amor de Madre Celestial, también nos acompañe en nuestras responsabilidades: las que comienza el Señor Alcalde, la que estoy comenzando yo como Arzobispo de esta Diócesis, las que tienen las autoridades, las que tienen ustedes queridos periodistas en su labor del día a día. Que Ella esté siempre con nosotros y nos bendiga, así sea. “

Después de la Eucaristía, se realizaron unas fotos con Monseñor Pablo, los sacerdotes presentes, el Alcalde de Barranquilla, la Reina del Carnaval de la 44, las autoridades y periodistas homenajeados.

Seguido a esto, el arzobispo invitó a todos los presentes a la plaza de la iglesia San Roque, para que disfrutaran del agasajo que se les había preparado para cerrar con broche de oro esta jornada.